
El próximo martes, día 1 de noviembre, vamos a celebrar el día de Todos los Santos.
Desde la catequesis, y como ya se está haciendo en numerosas ciudades a lo largo de todo el mundo, queremos rescatar la verdadera fiesta de Halloween del próximo 31 de octubre.
Halloween significa “All hallow’s eve”, palabra que proviene del inglés antiguo, y que significa “víspera de todos los santos”. Se celebra el día 31 de octubre por la noche, en los países de cultura anglosajona o de herencia celta, con toda una escenografía que antes recordaba a los muertos y después, con la llegada del Cristianismo, a las ánimas del Purgatorio. El problema es que ahora se ha convertido en una ensalada mental en la que no faltan creencias en brujas, fantasmas y cosas similares.
En cambio, en los países de cultura mediterránea, el recuerdo de los difuntos y la atención a la muerte se centra en el día 2 de noviembre, el día siguiente a la celebración de la resurrección y la alegría del paraíso que espera a la comunidad cristiana, una familia de “santos” como la entendía San Pablo.
Cada año toma más fuerza esta celebración de Halloween y los niños cristianos «se ven absorbidos por este ambiente contrario a la esperanza de resurrección».
Queremos hacer de Halloween una fiesta del cielo, en la que descubrimos que hemos sido creados para la amistad con Dios.
Para ello, se invita a los niños a que vayan disfrazados de manera sencilla de diferentes santos, santas, vírgenes o apóstoles.
Nuestra fiesta será una fiesta dirigida a todos los niños de la catequesis infantil y confirmación, a los jóvenes y a sus familias. Con ella pretendemos recuperar la tradicional celebración cristiana de todos los santos y los fieles difuntos y dejar a un lado la conocida fiesta de disfraces de zombis, fantasmas, esqueletos o monstruos heredada de Estados Unidos.
Con ello no se pretende ser un «contra Halloween» (ante todo se respeta a los demás), pero es cierto que de alguna manera éste ha eclipsado lo que verdaderamente se celebra ese día. Por lo tanto es un modo de que nuestros niños católicos, y los no tan niños, podamos celebrar esta fiesta con todo su sentido.
Esta iniciativa no es un invento propio. Nació en París en 2002 y cada año acuden miles de niños y jóvenes todos los 31 de octubre.
Esperamos que tenga muy buena acogida por parte de esta comunidad católica aquí en Singapur. Gracias y que Dios os bendiga.
Las Catequistas
